El cielo se alegro...
El domingo 12 de abril, nos unimos en comunidad para gozar de la presencia del Señor y dejarnos purificar por su infinita Misericordia.
El cielo se alegró y nuestra comunidad también.
¡Cuánta emoción vivida en la Celebración de la Alianza!, siendo testigos de que Dios sigue haciendo nuevas todas las cosas, llamando y tocando el corazón de sus discípulos que le dijeron "sí, aquí estoy, hágase en mí tu Voluntad".
Vimos destellos de nuevos anillos, acompañados por la oración de Alianza en las voces de nuestras hermanas que la realizaron por primera vez.
Qué gracia tan grande la fidelidad de quienes decidieron permanecer y perseverar, renovando su Alianza por un año más.
Jesús nos enciende el corazón, nos hace ser luz para iluminar a otros, y nos regaló el compartir la Alianza perpetua de una de nuestras hermanas, signo de que sí se puede amar para siempre.
Siguiendo en este camino de emociones y alegrías, el Señor nos hizo testigos de su Amor en otra de nuestras hermanas que inicia sus pasos por un sendero santo, de entrega: "mi vida es tuya, hacé en mí lo que quieras".
El Espíritu Santo descendió al corazón de nuestros hermanos que sintieron el llamado de Dios y respondieron pidiendo realizar por primera vez la Alianza.
Distintas experiencias nos unieron y un mismo fuego nos mantiene encendidos para acompañarnos en nuestro andar.
Porque Jesús nos llama,
porque Jesús nos une,
porque Jesús nos ama,
porque Jesús nos enciende y juntos somos fuego 🔥,
De la mano de Jesús y bajo el amparo de María, nuestra Guardiana, nos sostenemos en este camino de santidad.
Un llamado individual que se hace comunidad!


































