Nuestro reciente Seminario de Renovación Espiritual en La Calera, no fue simplemente un encuentro más, sino un verdadero kairos, un tiempo de gracia donde almas sedientas se reunieron para buscar un nuevo aliento y dejarse encender por el fuego del Espíritu; y queremos compartir ecos vivos de la experiencia.
En cada encuentro, quienes participaron se sumergieron en momentos intensos de escucha de La Palabra, oración y comunión fraterna. En ese clima, pudimos despojarnos de las cargas cotidianas y abrir de par en par el corazón a la acción transformadora de Dios.
Muchos hermanos compartieron testimonios profundamente conmovedores. El Señor obró en sus vidas concediendo:
- Paz interior: un reencuentro con la serenidad en medio de las agitaciones de la vida.
- Claridad y propósito: una luz nueva sobre su llamado y su camino espiritual.
- Conexión renovada: un avivamiento en su relación personal con Dios y con la comunidad.
- Fortaleza y esperanza: una gracia concreta para afrontar los desafíos con fe y confianza.
Lo que verdaderamente marcó este seminario fue la presencia tangible del Espíritu Santo y la sincera apertura de cada corazón. Se tejieron lazos profundos, se compartieron fragilidades sin miedo y se experimentó la fuerza sanadora y transformadora de la fe vivida en comunidad.
Agradecemos de corazón a todos los que participaron, al Padre Daniel Frattin, y sobre todo a Jesús, que sigue obrando silenciosa pero poderosamente en cada vida que se dispone a escuchar su Palabra.
Creemos firmemente que la semilla sembrada en estos días no quedará estéril: seguirá creciendo, dará fruto abundante e irradiará luz y amor en nuestra comunidad y más allá.
Sigamos caminando juntos, porque juntos somos fuego.

















